Sólo compases que tienen por numerador 6.9 o 12. Se diferencian de los compases simples en la forma en la que tenemos que marcar los tiempos para hacerlo de forma correcta. También se caracterizan por el hecho de que derivan de los compases simples.
Para escribir un compás compuesto en una partitura tenemos que, a partir de un número de un numerador simple, multiplicar por dos o por tres.
Por ejemplo: un compás cuyo denominar cuyo numerador sea cuatro, sino multiplicamos por dos nos dará = un numerador de ocho; con lo que tendremos un compás compuesto de ocho tiempos. Otro ejemplo podría ser un compás cuyo numerador sea dos (dos tiempos), y al que lo multiplicamos por el número tres, con lo que no daría un número de seis como numerador.
Un compás de 6 × 8 tendría seis tiempos que equivaldría a una figura de valor de corcheas. Por otra parte, cada tiempo del compás podría ser divisible por tres; por lo que tendríamos un compás de división terminaría.
Aunque este concepto de compases compuestos parezca dificultoso, en realidad no es tanto: simplemente quédate con la idea de que los compuestos derivan de los compases simples. Y también te voy a decir otro concepto muy importante: en los compases compuesto la unidad de tiempo siempre corresponde a una figura con puntillo.
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